jueves, 7 de octubre de 2010

Dejando Facebook... hasta nunca Zuckerberg

Parece que actualmente estoy dejando muchas cosas -como el mundo maquero al deshacerme del iPod y iTunes- creo que no se puede parar lo imparable y en este caso es el descontento que me llego desde hace varios meses con la red favorita y consentida de casi todo el mundo: Facebook.

Para tener antecedentes de esto deberé contar que ingrese a Facebook no por tener una necesidad patológica o complejo de Edipo que me obliga a tener miles de personas como "amigos" aunque no hablen mi idioma, no los conozca y ni siquiera haya conversado con ellos en el chat cuando estaban conectados y mucho menos que ese numero de desconocidos sea tan importante en mi vida que necesito valuar está en cuanto a la cantidad de estos tenga: entre más amigos mejor me siento, pero entre menos ¿acaso he perdido brillo?

Entre a la red de Zuckerberg -se que no es exactamente de el pero al igual que con Jobs y Gates tomamos figuras como dueñas de ese algo, personas a quien atribuirle los éxitos o los fracasos de las cosas: a quien insultar o a quien venerar- para poder comunicarme con algunos amigos de carne y hueso que estaban ahí pero principalmente para poder tener contacto con ciertas empresas de las cuales me gusta saber que es lo que estás haciendo o simplemente como es que van las cosas a manera de ejemplo: Mozilla, Canonical, Microsoft, Google...

Y como a todos nos sucede cuando entramos a una red social se nos ofrece la posibilidad de contactar con otras personas que quizás tengan los mismos intereses (al final algoritmos) y no me pareció mala idea ponerme en contacto con algunos de ellos. Al principio leí sus perfiles y mande agradecimientos y cuando eso me dio algo de flojera sucedió que el amigo del "nuevo amigo" que tenia me quiso como amigo -al final para tener más amigos- y luego de aceptarlo otro, y otro y así un largo etcétera me llene de mucha gente que al final ni conocía ni me daban ganas de conocer mucho.

Cada vez que entraba al Time Line estaba lleno de cientos de cosas que ni siquiera me interesaban y las que realmente tenían prioridad pasaban escondidas entre tanto ruido. Cree listas de amigos donde puse lo que me interesaba a parte pero tras unos días me cuestione el porque tenía a toda esa gente dándome ruido cuando era muy fácil eliminarlos a todos ellos.

Tome un café esa noche y me di a la tarea de quitar "conexiones" entre la gente que no me interesaba y de tener varios cientos de "amigos" me quede con 5 personas que conozco en la vida real y cercas de 35 empresas o intereses -como series, de las cuales soy fan de 5- y todo pareció estar mucho más tranquilo.

Y como suele suceder cuando algo es popular varias personas de carne y hueso decidieron crear su perfil con el tiempo y lógicamente intentaron conectarme pero resulto que Facebook no me dejo hacerlo y la razón que me dio es que mi cuenta había tenido una actividad sospechosa y que estaba limitada: no podía recibir invitaciones de amigos ni tampoco podía hacer invitaciones de amigos.

Así ese sitio decidió de manera arbitraria que tener muchos "amigos" y luego dejar de tenerlos sin "razones aparentes o lógicas para ellos" -es decir quien quiere dejar de tener cientos de amigos invisibles o dejar de ser un numero que engorda una estadística- para luego tener unos cuantos y finalmente querer contactar de nuevo es algo que merece castigo y como niño en la escuela me puso Facebook en la esquina sin poder hablar ni compartir con los demás compañeritos... espero pongan en la última frase el peor tono de sarcasmo que tengan en mente.

Aunque es evidente que comprendo que para poder cuidar la seguridad de los demás es necesario monitorear las actividades fuera de lo normal del grueso de usuarios también me parece algo estúpido el que me haya enterado de que estaba en la esquina castigado cuando intente conectarme con algunos de esos amigos que se decidieron a crear su cuenta.


Intente buscar una solución en su centro de ayuda y como siempre sucede no me ofreció ninguna, intente contactarme con su soporte pero nunca me contestaron y tras darles un periodo de tiempo razonable -fueron 2 semanas completas- decidí que era mejor cerrar esa cuenta y dejarlos para siempre. Muchos pensaran que fue mi culpa al aceptar amigos y luego dejarlos, que no debí de hacerlo pero: ¿cuantos son muchos "amigos" silenciosos?... les aseguro que no eran más de 100 y conozco a gente que tiene miles y miles y nada les pasa.

Lo único que saque de está experiencia es que aunque vale la pena estar en esto de las redes sociales -actualmente estoy en twitter solamente- hay que saber un poco de las políticas de estos sitios -por ejemplo me enfado mucho cuando me entere de que todo lo que subía a Facebook era de ellos y no mío... en Twitter al menos supe desde el inicio que mis mensajes no eran precisamente míos- no hay que tomarnos tan en serio estas cosas.

Al final las musas me dieron a entender -por la mala, ojala hubiera otra forma- que las redes sociales son sitios en donde vemos reflejados los más profundos deseos que están creándose en nosotros y que la necesidad ya patológica de medir el valor de nuestra existencia diaria en base a cuanta gente te sigue o a cuanto asciende el numero de amigos que tienes en estos sitios se convertirá en la enfermedad que atormente tanto psicolgicamente a millones en los próximos años como tecnológicamente hablando el futuro lugar de convergencia de nuestros dispositivos a venir y que ya están aquí.

PD. Quizás Pearl Jam tenía razón al final de su vídeo "Do The Evolution" cuando todos aparecemos conectados a las computadoras... chequen el vídeo aquí es muy bueno

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