domingo, 29 de abril de 2012

Android no te mueras... perdóname por casi matarte !!!

Hace 5 meses adquirí un Smartphone con Android un Galaxy Ace de Samsung, no es el mejor Smartphone que hay pero tampoco tengo tanto dinero como para comprarme el mejor que hay tendría que dejar de comer además siempre he creído que un buen sistema bien administrado sin importar cuantos recursos tenga puede ser increíblemente eficiente.

El primer mes con mi Android fue de locura, baje del entonces llamado Market -ahora Play- casi 50 aplicaciones  unas que me hicieron la vida muy fácil, otras solo por curiosidad para saber que hacían al final termine con 30 aplicaciones instaladas. El espacio interno de almacenamiento se agoto rápidamente así que comencé a realizar peripecias para seguir instalando más y más cosas. Caí con Link2SD con lo que particione mi tarjeta SD y pude liberar un poco de memoria interna y estuve así un buen rato.



Cierto día me sorprendió la lentitud con la que iniciaba, abría aplicaciones y trabajaba con mi Android y le eche la culpa a tener muchas de ellas en la SD que tiene una velocidad de transferencia mucho menor que la memoria interna así que lo deje pasar bajo esa justificación. Cierto día estaba tan lento -lento como Windows sin mantenimiento así de lento- que maldije a Samsung por no dar más espacio de almacenamiento y a Android por trabajar tan mal -¿porque no se parece a Linux donde puedes tener miles de cosas y el sistema inicia 6 meses o un año o más igual que siempre sin alentarse?- y me plantee cambiar por otra terminar de mejores prestaciones.

Luego de ese lapsus momentáneo de sal y comprate algo nuevo me vino un recuerdo que me hizo reír bastante: ya había vivido esto antes... hace mucho tiempo y no precisamente en una galaxia muy lejana cuando tuve mi primer PC completamente mío para usar -una Compaq con un procesador Pentium 4 que en su momento era la joya nadie tenia de esos procesadores fue cuando salieron y todos tiraban del Pentium 3, Celeron, AMD K6- lo primero que hice fue instalar un montón de programas que me parecían buenos, me los recomendaron o me encontraba por ahí hasta que un día la máquina funcionaba tan pero tan lento que esperar a que prendiera daba flojera.

Tras varias intentos (donde aprendí a instalar un Windows por cierto) y con el paso de los meses comprendí que no fue Windows quien fallo sino que era mi culpa al no tener estándar alguno en cuando a que software instalar y lo más importante de todo por no haberme hecho la pregunta más importante de todas: ¿necesito ese programa, lo voy a usar?

Eso fue lo que recordé en ese momento con mi Android... cuando lo saque de su caja funcionaba perfecto: era rápido, eficiente y atractivo pero con el paso de los meses se volvió lento y torpe; entendí que el problema era como siempre yo, es decir, el usuario.

Mi sistema tenia aplicaciones que solo baje por bajar, tenía por tener y al final después de una valoración de todas las cosas instaladas me di cuenta de que en realidad solo usaba 14 aplicaciones y que las otras solo estaban ahí por estar.

Emulando lo que hice con mi primer PC me di a la tarea de regresar a la configuración de fabrica, volver al principio y esta vez cuidarme de lo que instalaba. Con mi nueva configuración volvió a ser lo que era mi Android y todo lo mal que hice quedo casi en el olvido... casi ya que lo recordaré como una comprobación de que somos los usuarios los responsables por nuestros sistemas, podemos cargarnos en menos tiempo del creíble un gran sistema solo por la vanidad de tener muchas cosas que no sabemos bien para que las tenemos.

Parece una competencia por ver quien tiene más aplicaciones en sus Smartphones pero en realidad las aplicaciones buenas o malas no son lo importante sino lo que hacemos con nuestro equipo. No me cabe la menor duda de que un Smartphone es una pequeña computadora que traemos en el bolsillo que adolece de las mismas virtudes y deficiencias que sus padres -nuestras PC y Laptops- en donde al final sin importar que tan bien sea diseñado el sistema o que tan bueno sea el hardware todo queda en manos de nosotros.

Esta vez tendré más cuidado con mi Android porque no quisiera casi matarlo de nuevo y espero no se me olvide la lección de que tener muchas aplicaciones no es lo mismo que tener las aplicaciones que necesitas.

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